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Siglo VII: Feroces vasconum

601 – El siglo comienza con la constitución por parte de los francos merovingios del Ducado de Vasconia sobre la base de la antigua provincia romana de la Gallia Aquitania, instituyendo como primer titular al duce Genial. El territorio comprendía parte de Navarra y las Vascongadas. Con Carlomagno (circa 780) se integró definitivamente en el Ducado de Aquitania y en el 824, con la irrupción de Enneco Aresta, pierde definitivamente los territorios situados al sur de los Pirineos.
Pero ¿de dónde sale el corónimo Vasconia y cuál es su significado?
Durante el siglo VI ya no sólo se menciona el etnónimo vascones, sino que también se habla del territorio de Vasconia. Las dos citas de Paulino de Nola de 395 (Vasconiae) e Hidacio en el 445 (Vasconias) son un aperitivo de lo que nos íbamos a encontrar en las fuentes posteriores. El núcleo central de este nuevo territorio conocido como Vasconia ya poco tiene que ver con el territorio vascón de los romanos, sino que se expande hacia Álava y el Pirineo aragonés e incorpora, al norte de los Pirineos, toda Gascuña, hasta el mismo río Garona. El cambio que sufre el término es significativo. Las razones no son difíciles de deducir. En el capítulo sobre los barskunes ya habíamos comentado de los vaivenes que sufre la onomástica por los caprichos de la literatura erudita: Aquitania llega hasta el Loira, Cantabria se encuentra en la Rioja, Vardulia en Castilla.
Para Tovar “el plural Vasconias podría interpretarse como la extensión a nuevos territorios de lo que era nombre de una sola tribu” (AT, pág. 249). La leyenda monetaria barskunes, que como ya hemos dicho procedía del nombre de una ciudad, acaba designando a un territorio que abarca primero hasta el Ebro y después hasta el Garona. La utilización del plural no es un caso aislado, ya que también se cita Vardulias, como queriendo indicar la heterogeneidad de sus tribus. Que el término Vasconia se popularizara en el siglo VI para denominar a todo esta región no indica necesariamente que todos los habitantes de su territorio hablaran la misma lengua, aunque, sobre el mapa, sí parece que coincidan la dimensión del territorio y la extensión del euskera. Comentaba Tovar que “debemos suponer no que la lengua fue llevada por los vascones hacia el Oeste y también hacia el Norte, sino que lo que se extendió a todos los euskaldunes fue el nombre de vascones: vasco y euskera comenzaron entonces ya a ser sinónimos” (AT, pág.250).


                           

En estos tres mapas se puede apreciar la coincidencia en los límites del euskera en el siglo VII (en azul claro), de la extensión del Ducado de Vasconia (en verde), y los topónimos acabados en -os. Aunque parece que hay más unanimidad a la hora de valorar la extensión de la lengua por el norte, hay un amplio debate para delimitar las fronteras por el sur. En el mapa que mostramos arriba, solo la franja azul oscuro, que penetra por toda la Rioja a partir del año 1000, sería aceptada por unanimidad. Desde entonces el retroceso del euskera por el norte y el este ha sido imparable. Por el sur la irrupción del reino de Navarra y la reconquista ayudaron a su reexpansión hacia el siglo XI/ XII. Fuentes: Wikipedia, Ducado de Vasconia/ Euskera. Autor: Zorion – Trabajo propio North of the Pyrenees: Les Racines de la langue Gascogne (identité culturelle, limites linguistiques), Halip Lartiga (2001)/ Luis Núñez 2006, pág. 171. R. Collins. Los vascos. Alianza Universidad, Madrid 1985, pág. 130.

Siguiendo la teoría de la Vasconización tardía son muchos los historiadores que aplazan la llegada de la lengua vasca a zonas que hoy se contemplan como sempiternas euskaldunas. Por poner dos ejemplos, lo mismo se comenta “la expansión de grupos humanos procedentes del Pirineo hacia los valles interiores” (BCM, párrafo 44), que se echan reprimendas por actuar “como si no existiesen dudas sobre la prioridad histórica de los euskaldunes o vascohablantes (adviértase: no digo vascones) sobre los romanos en esos mismos territorios, cuando el orden de tal secuencia está en declarado entredicho” (Glez Ollé en GO3, pág. 38).
Pero el caso es que, como ocurre con otros muchos nombres locales que se convierten en genéricos (Ducado de Aquitania, Península Ibérica), con el cambio de siglo el término se expande. El Anónimo de Rávena, escrito hacia el año 660 sobre documentación más antigua, distingue, curiosamente, entre Spanoguasconia (refiriéndose a la actual Gascuña, y no al sur del Pirineo) y Guasconia (norte del Garona). Los Anales del Reino de los Francos de la época de Carlomagno (hacia el 780) hablan ya, con claridad, de los Hispani Wascones.

Una de las cosas que más llama la atención es la ferocidad vascona en contraposición a la poca oposición que mantuvieron con respecto a las invasiones romanas. Estos son algunos ejemplos que se pueden encontrar:

610 – Campaña de Gundemaro contra los vascones. Hic Wascones una expeditione vastavit (SS, pág. 224).

621-631 – Los visigodos continúan encontrando dificultades para canalizar las relaciones con los vascones cuya aristocracia rechaza el diálogo con una cultura absolutamente diferente en lo religioso, político y social. Suintila tiene que intervenir en territorio vascón. Los textos trasmiten literalmente la ferocitas de los montivagi populi que con sus correrías asediaban la provincia tarraconense. San Isidoro de Sevilla lo narra de la siguiente manera: contra incursus Vasconum Tarraconensem provinciam infestantium, ubi adeo montivagi populi terrore adventus ejus perculsi sunt “Suintila contra incursus Vasconum Tarraconensem prouinciam infestantium; reciario Vasconias depraedatur. Suintila funda Ologicus, tradicionalmente relacionada con Olite, aunque para otros se trate nuevamente de Iruña-Veleia, la antigua olcairum de Ptolomeo, hoy quizá Iruña de Oca, que 50 años antes había fundado Leovigildo.

635 (circa) – San Amando buscó protección entre los vascones al haber censurado la conducta del Rey Dagoberto. Este envía al territorio vascón un gran ejército y les obliga a rendirse, estableciendo un pacto que deberán cumplir: “…como los vascones llevaron una violenta rebelión, […] mandó organizar un ejército de todo el reino de Borgoña” (SS, pág. 176/ 232).

Copia de la desaparecida inscripción hecha
por Pedro Miguel Zamorano en 1827.
652 -  En Villafranca de Córdoba se encuentra una inscripción que es el epitafio de un noble godo que fallece a manos de los vascones, una fecha que coincide con el intento de usurpación de Froya al poder que se auxilia de los vascones para asaltar la ciudad de Zaragoza (descrito por Tajón en su epístola a Quirico de Barcelona). (Véase https://e-spania.revues.org/22944).


650 (circa) – El biógrafo de San Amando habla de las tres fases del viaje del santo: una en tierra dominada por los francos; otra hacia tierra cristiana; y una última en tierra fragosa, pagana, la de los vascones extendidos por los Pirineos, un pueblo que “entregado a los augurios y a todo extravío, rendía culto a los ídolos, en vez de adorar a Dios. Este pueblo vivía en los bosques de los Pirineos, disperso por las altas e inaccesibles montañas y, confiado en su agilidad en la lucha, llevaba a cabo frecuentes incursiones sobre los territorios de los francos” (SS, pág. 176).

673 – San Julián de Toledo narra los acontecimientos que se sucedieron durante el reinado del rey Wamba y cómo penetró este en un territorio vascón que asoló durante siete días. Comenta que este feroz pueblo, feroces vasconum gentes, entregados los debidos rehenes, acabó sometiéndose al rey y pagando su tributo.

Los godos se han convertido al catolicismo desde el III concilio de Toledo en el 589 y la trama eclesiástica que había cristalizado durante el V/VI va cogiendo impulso para convertir sus obispados en el punto referencial de uno núcleos urbanos muy castigados desde la caída del Imperio.
Las diócesis urbanas que referían las crónicas (Tarazona, Calahorra, Pamplona…) se fueron debilitando para dar paso a otras de índole más rural.
Quizá sea entonces cuando los poderes godos van perdiendo su vitalidad ya que estos dependían de estas sedes que concentraban los poderes eclesiásticos como entidades geopolíticas a cuya cabeza estaba un conde como en el caso del comte Casio para Tarazona.
La cristiandad había subsistido en aldeas y campos de la Rioja con su organización parroquial y monástica, vida eremítica practicada en cuevas con desembocaron en monasterios como San Millan, Albelda, Monte Laturce, San Juan de la Peña, Valpuesta y Armentia en Álava, y otros cercanos a Pamplona como el recientemente descubierto Monasterio de Larumbe que tan importante papel jugaría en las siguientes centurias, ya que, por su situación estratégica sobre una peña, fue un frecuente refugio conocido por las fuentes musulmanas con el sobrenombre de Sajrat Qais.
Las comunidades van creciendo y necesitan de mas tierra cultivable para abastecerse. Se construyen iglesias, a cuya cabeza se establecen como líderes espirituales miembros de la propia comunidad y, a veces, presbíteros impuestos desde fuera. La distribución de estas primeras iglesias suele coincidir con laderas de montaña, lo que las aleja de los fondos del valle, quizá por la inseguridad muy extendida, quizá también porque las comunidades que las construyeron fueran herederas de aquellas que más alejadas se mostraban de las habitaciones urbanas romanas. Llegaron a erigir templos relativamente complejos y sepulturas notables que muestran ya la implantación de una cierta estratificación social.
Se está cimentando, a finales de este siglo y partiendo de las estribaciones del Pirineo, un tipo de organización sociopolítica muy influenciada por la cultura franca, que es la que daría paso a las primeras grandes estirpes navarras como son los Velasco y los Jimeno.

Fuente: Lugares habitados en la Alta Edad Media. JAQ2: Quirós et al. (2009), pág. 454.

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